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Biblioteca Virtual de Ergonomía en Español

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LAS HIPER CAJERAS
Informe INRS
(Instituto Nacional de Investigación en Seguridad de Francia)
Traducción, Mario Poy

TRABAJO ACTUAL DE LAS CAJERAS
Duro física, pero sobre todo, mentalmente

Este trabajo exige una atención y una tensión constantes para recoger las informaciones, resolver los frecuentes imponderables y gestionar las relaciones con los clientes.

Un estudio del año 1981, realizado por el INRS, puso en evidencia las dificultades encontradas por las cajeras que trabajaban en las antiguas cajas de teclas (sin scanner): por ejemplo, estas cajas no permitían ubicar las rodillas por debajo del plano de trabajo, el cajón cada vez que se abría chocaba con el estómago de las cajeras, la actividad con los brazos se hacía en dos niveles diferentes.

Un artículo cada 3 segundos

El estudio ergonómico del cual es objeto este artículo, realizado sobre cajas con scanner vertical (u oblicuo) y embolsado (por parte de la cajera o del cliente), permitió constatar que si bien hubo mejoras con relación a los antiguos puestos, la scannerización de los artículos (del 58 al 82%, según los lugares estudiados) y el embolsado por la cajera, han cambiado el contenido del trabajo.

En particular, estos sistemas técnicos aumentaron la manipulación de productos: orientar cada articulo hacia el lector óptico y luego evacuarlo hacia la cinta o el embolsado. Esto implica una repetición de movimientos de los miembros superiores que están a menudo sin apoyo y en tensión, con una amplitud de más de 120° a causa de tareas simultáneas y de la ubicación de ciertos materiales, lo cual conlleva dolores de hombros, de espalda, de brazos y de puños. Las declaraciones de enfermedades profesionales (afecciones periarticulares) han aumentado, como así también están en alza las patologías cervicales y lumbares.

Esta situación es sorprendente, sobre todo si se tiene en cuenta la edad de las cajeras: la mayoría tiene menos de 30 años, poca antiguedad y trabaja a tiempo parcial.

El ciclo de trabajo es corto: un promedio de 2 a 3 minutos por cliente, un artículo cada 3 segundos, artículos simultáneamente manipulados, registrados y a veces embolsados. Alrededor de 20 clientes por hora a los que hay que recibir, informar, en ocasiones ayudar, cobrarles....

Se puede distinguir un ciclo principal, integrado por la sucesión de operaciones que se repite con cada cliente (registrar los artículos, posarlos, embolsarlos), y un microciclo, compuesto por las operaciones que se repiten con cada artículo (tomarlo con una mano, preorientarlo, scannearlo con la otra mano o tipear en el teclado, embolsarlo o posarlo sobre la cinta). La variabilidad es importante. El encadenamiento de las acciones de registro y pago entre un cliente y otro es muy rápido, sobre todo en los puestos donde el embolsado lo realiza la cajera.

Las cajeras entrevistadas (en este último tipo de puestos) lo expresan de esta manera: "....Tenemos la impresión de ser un robot, de estar integradas a la caja, al cabo de dos horas de trabajo a un ritmo sostenido, tengo la sensación de un agujero negro, de no saber donde estoy: ¿qué artículo? ¿qué cliente?...".

Un trabajo epidemiológico muestra que 2/3 de las cajeras (sobre 250 cajeras de super e hipermercados que respondieron a la encuesta) vivencian su trabajo como monótono, y tienen la sensación "...de estar al borde del ataque de nervios...". El 36% tiene "...la impresión de estar sobrepasadas por las cadencias...".

Una encuesta reciente muestra que 4 cajeras sobre 10 (en hipermercados) estiman que su trabajo es monótono y repetitivo, y la mitad juzga a su trabajo como fatigante a nivel nervioso debido al ritmo que deben sostener.

Las nuevas cajas con scanner parecen haber provocado una disminución del interés en el trabajo, y, sobre todo, haber agravado la exigencia física a causa del acrecentamiento del ritmo de trabajo y la manipulación frecuente de artículos pesados.

Por el lado del cliente, "...las nuevas técnicas no resolvieron nada, pues al tratar exclusivamente el problema del tiempo de paso por la caja, es evidente que han conseguido disminuir el tiempo de espera delante de la caja, pero sólo al precio de infligir un estrés importante sobre el consumidor. Si bien es cierto que éste detesta hacer la cola, también es cierto que odia apurarse cuando le toca su turno..."

Las cajeras trabajan casi sin interrupción: el tiempo de espera entre dos clientes es muy corto y a menudo no existe, sobre todo en los períodos de alta afluencia. Si bien la fase de pago demanda menos esfuerzo a los miembros superiores, no es sin embargo una fase de ausencia de actividad: las cajeras anticipan, preparan el arribo del siguiente cliente, limpian la caja o dan bolsas suplementarias... En estas condiciones, es difícil para ellas "recuperarse" física y mentalmente.

Ahora bien, los estudios realizados en el sector industrial han mostrado que es una situación de bloqueo de las posibilidades de recuperación temporal lo que da origen a las crisis nerviosas cuando la tensión y la presión temporal resultan demasiado fuertes. Esto es así también en el caso de las cajeras.

Las exigencias de tiempo son mal vividas en la medida en que el espacio de trabajo es insuficiente, en que es difícil cambiar de postura, en que el ruido y el paso continuo de clientes por la espalda (a través del espacio de circulación), crean una tensión nerviosa suplementaria.


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